Terapia Psicológica Individual y Familiar
Es un tratamiento que se utiliza para orientar, potenciar y buscar la resolución de dificultades de la vida de una persona, que le impiden el desarrollo integral.
Los temas a tratar pueden ser de índole emocional, afectivos, vincular, conductual, somático, y de personalidad. Los conflictos pueden ser de adaptación, duelos, adicciones, integración social, trastornos del ánimo, o de aprendizaje, (atención, motivación y concentración), manejo de emociones, violencia intrafamiliar,abusos, descontrol de impulsos, preparación para morir, en caso de enfermedades terminales.
El proceso comienza con el descubrimiento de los rasgos de personalidad del consultante, su tipología, formas de atender o percibir el mundo, mecanismos de defensa, compulsiones, formas de comunicación, formas de integración y desintegración de la personalidad. Descubrimiento y liberación de emociones contenidas que deforman su percepción. Como de reconocimiento y cambio de creencias limitantes que frenan el desarrollo personal.
La terapia se orienta a descubrir y o diagnosticar cuales son los traumas o eventos históricos que en la persona han bloqueado su estado de homeostasis interna y relacional. Dichos bloqueos pueden ser de origen transgeneracional, sistémico familiares, como generados en su “proyecto sentido”, vivido en estados pre y peri natales. La confección del genograma o árbol familiar, es incluida en el proceso de diagnóstico de eventos repetitivos históricos familiares.
El consultante desarrolla un rol activo en el proceso de abrir su mundo interno en un ambiente de confianza y vinculo terapéutico.
Terapia familiar:
Es un tratamiento donde participan los distintos integrantes del sistema familiar.
Se orienta a diagnosticar problemas relacionales, crisis vitales, desorden de roles sistémicos, lealtades, comunicación, traumas o duelos vividos por la familia; como separaciones, fallecimientos, violencia intrafamiliar, entre otros.
La intervención permite el conocimiento de las características y diferencias en las personalidades y necesidades de cada uno de sus miembros, develando y comprendiendo las dinámicas ocultas que dificultan a la familia generando tensión, enredo, síntomas y dolor emocional. Es así como se fomenta la comunicación sana, la aceptación y el respeto en la familia. Al poder reconocer las necesidades y quien es cada uno, se propicia el llegar a acuerdos y la gestión del desarrollo de sus aptitudes.
Al integrar el enfoque transgeneracional, se amplía la resolución de los conflictos a niveles más profundos, develándose implicancias y lealtades invisibles en los sistemas que llevan a repeticiones de patrones de conductas repetitivas y muchas veces dolorosas.